miércoles, 2 de julio de 2014

HIPNOTERAPIA

MANEJO HIPNOTICO DEL DOLOR

Félix Gomez,  M.d


La Hipnosis en manos de un clínico entrenado y con un nivel de respeto y ética por el ser humano, puede ser altamente efectiva, en algunos casos,  en el manejo del dolor o en la depresión, como lo ha demostrado ampliamente el Dr. Michael Yappko.

Mi primer encuentro con la hipnosis, fue durante mi cuarto año en la escuela de medicina,  a través de un libro llamado “Trance-Fórmate” de Richard Bandler y John Grinder. El libro me pareció complicado y al mismo tiempo interesante, recuerdo que anote una inducción que rezaba "en la medida en que respiras te relajas más y más"; y cerré el libro para seguir concentrado en mis exámenes de medicina. Dos semanas más tarde, a la media noche de un dia viernes, durante mi pasantía en el servicio de cirugía como estudiante de pregrado, tuve un encuentro con la real hipnosis.

Los viernes en la noche son muy activos, principalmente por la gran cantidad de pacientes que llegan al hospital por diversas causas. Esa noche llegó un paciente con una herida muy profunda en el pecho, producido por un machete en una pelea callejera. Este era un joven de casi dos metros de estatura, y más de 120 Kg. de peso, bajo un estado de intoxicación etílica sumamente agresivo, el cual golpeó al jefe de la emergencia y al residente de cirugía quienes enfurecidos me dejaron solo con él, mientras uno de ellos (el jefe de la emergencia) le gritaba: "que te suture el estudiante".

Fue un momento muy amenazante para mi, primero por mi absoluta inexperiencia técnica y segundo por mi inseguridad como estudiante.

Como si fuera parte de la Ley de Murphy, la enfermera de guardia me anunció, que no había anestesia para suturar al paciente.

En medio de mi angustia de enfrentarme por primera vez con un paciente en esas condiciones, recuerdo que empecé a usar conscientemente algunas de las ideas del libro que había leído de Bandler y Grinder; de allí que al usar mis dedos, subiéndolos y bajándolos al mismo tiempo que la respiración del paciente,  comencé  a notar un rapport no verbal con el paciente mientras lo iba llevando el ritmo de mi voz, lo cual fue calmándolo.

Lo que me impresionó, es que usando un simple patrón hipnótico (el único que me sabia para ese entonces, "en la medida que voy hablándote te vas a ir relajando más y más", me fue posible hacer más de 45 puntos de sutura, sin que el paciente se quejara del dolor.

Cuando terminé de suturarlo, recuerdo que el paciente estaba en estado de más lucidez, menos agresivo y el efecto alcohólico había disminuido; me sonrió y me dijo: "Muchas gracias, nunca olvidaré esto", a lo que contesté: "Pues,  yo tampoco". A partir de ese momento,  mi interés por la hipnosis y el trance hipnótico crecieron y comencé a leer mucho acerca del trabajo hipnótico; sin embargo, no fue hasta un viaje que hice a Guadalajara México  en el año 2003,  donde participé en un seminario dictado por el Dr. Michael Yappko donde pude entender el concepto de disociación hipnótico, además de el uso concreto del lenguaje hipnótico para ayudar a una persona a manejar el dolor.

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